¿Luchadores de nuevo tipo ó ladrones?

Publicado: 19 mayo, 2012 de elcabecilladeflorida en Sociedad y cambios

El más ilustre hijo de Cuba: el apóstol José Martí, acertó como nadie cuando dijo que “Un ambicioso, es un criminal”, y agregó que “La riqueza exclusiva es injusta. Sea de muchos esta y no de los advenedizos, sino de los que honrada y laboriosamente la merezcan…”,
Esa sentencia debiera valer mucho más para ciertos coterráneos que pisoteando a nuestra gente y fuera de contexto llegan al trabajo por cuenta propia, mantienen puestos clave en los servicios públicos o se dedican al comercio de viandas, hortalizas y otras producciones con la idea de que fueron ellos quienes inventaron las leyes leoninas y oportunistas del capitalismo feroz.
Y aclaro, ante todo, que rindo culto a cualquier cuentapropista, funcionario o vendedor que labore de forma honesta, consciente de sus deberes y derechos, convencido de las necesidades comunes y de la realidad del socialismo, apegado a la ley y respetuoso del derecho ajeno.
Por el contrario, pongo la bala del rechazo público en el blanco que constituyen ciertos mercaderes que arriban al negocio particular con el afán de riqueza fácil y acelerada, sin que medien la calidad del producto que ofertan, el valor del criterio del comprador, la higiene del sitio y la prioridad del trato afable y las garantías para el consumidor o beneficiario, parapetados ellos en la podredumbre de la filosofía del sálvese quien pueda.
¿Quién le informó a un verdulero de esquina que TRES pepinos o Cuatro papas deben mantenerse en el valor de DIEZ pesos incluso después de podridos? ¿Por qué repetir en la gestión privada el mismo maltrato y la indiferencia por el cliente que pusieron de moda ya demasiados sitios estatales…
¿Qué significa elevar los precios de la oferta hasta niveles astronómicos en busca de una ganancia extraordinaria que sale del estrecho bolsillo del vecino, del estudiante, del anciano o del trabajador común la mayor de las veces?
¿Por qué robarle al almacén estatal para luego multiplicar por miles de pesos en beneficio personal la harina, el arroz o el pollo que ausentes por ello de la dieta del círculo, del hospital o de la escuela, se venden al por mayor en el denominado mercado negro, que a estas alturas NI es tan oscuro ni tan secreto?
Quien autoriza o permite en pleno socialismo que un empleado público o funcionario estatal altere el costo de la prestación de un servicio, o lo revenda, o acelere o dilate la resolución de un trámite aprovechándose de la urgencia y el desespero de los demandantes, a quienes llegan a exigirles fuertes sumas de dinero por hacerles “el favor” de ayudarlos en la gestión solicitada.
Aprovecharse de las necesidades del pueblo no tiene otro nombre que robar, sea bajo cuerda o abiertamente. ¡Ladrones son todos los que de cuello blanco o camisa negra lucran a costas de la resistencia de la gente humilde en su mayoría.
Únicamente el pueblo todo, con su condena al abuso de poder y al egoísmo, puede colocar el freno a los desbocados en la carrera urgente hacia el oro, con el rechazo a la falta de calidad, la exigencia del derecho propio y el desprecio por los protocapitalistas de aguas turbias que pretenden afincarse en tierras de Florida.

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