Galleticas de Florida: comer o no comer, !un tremendo problema!

Publicado: 8 diciembre, 2012 de elcabecilladeflorida en Económia en Florida

Una información sumamente alentadora y digna de elogio salió de la realidad socioeconómica del municipio de Florida, surcó el éter y hasta se multiplicó por los medios electrónicos de este  territorio y de un poco más allá. Su texto es como sigue:

“Florida, dic 07.- Con una ganancia superior a los 4  millones  de pesos, la fábrica de galleticas de Florida puntea este año como la más productiva y de mejores resultados económicos de la provincia de Camagüey, hecho que es motivo de satisfacción para los  más de 100 trabajadores de ese colectivo.

La entidad perteneciente a la Empresa de Confituras de Camagüey,  acaba de lograr el cumplimiento del plan de producción mercantil previsto para este 2012, tras un esfuerzo extraordinario de sus trabajadores por vencer los obstáculos de las continuas roturas de su vieja maquinaria de casi treinta años de explotación y los déficit de tártaras. (…)                     

Al materializar el plan de producción mercantil previsto para este 2012, la Unidad Básica Galleticas Floriditas, completa doce años consecutivos de triunfos económicos, una digna respuesta a los reiterados llamados del presidente cubano Raúl Castro de que el cumplimiento de los planes es sagrado y cuestión de honor para los colectivos obreros.”

A quien no resida en esta comarca, ubicada en los alrededores del  kilómetro 532 de la Carretera Central  esas líneas le harían saltar de alegría,  y  más que agua, el paladar le prometería mares de gustos  pensando en la oportunidad, casi única, de disfrutar de tan especiales confituras en el mismo lugar de donde salen tantas  toneladas de ellas…

Sin embargo esa realidad se torna distinta para los floridanos, quienes vemos entrar y salir el año sin ver siquiera una sola temporada   oficial de ventas masivas de la susodicha galletita de las que se fabrican aquí con el honroso nombre de esta jurisdicción camagüeyana.

Según recuerdan algunos con mejor suerte y buena memoria,   el producto de la industria galletera local salió a la luz  aquí en contadas oportunidades  y muchos menos paquetes, para malcontentar  a los niños asistentes a la fiesta por su día, o en alguna edición de la feria  agroalimentaria de cada sábado, donde la lucha por adquirir alguna libra de esa golosina es prácticamente campal.

Y varias  preguntas de no pocos  en este municipio se reiteran demasiado: ¿Si la fábrica de galletitas está aquí, produce aquí, y se nutre del esfuerzo de gente de aquí, por qué los que viven aquí son los que menos la consumen? ¿Hasta cuando se hablará de  “Balance Nacional” en  una distribución que No contempla como merece al  municipio de Florida? ¿Es acaso inamovible esa política que contradice  el sentido de pertenencia y la valoración local de una industria  que se siente como ajena en  esta casa?

Lo peor de todo es que las galletitas de Florida, después de un largo viaje por los vericuetos de la burocracia y de la falta de objetividad,  llegan aquí por otras vías, sobretodo por la “izquierda” (y entiéndase este termino como  bolsa negra o   manera ilegal de revender productos adquiridos lícita o ilícitamente) a precios de escándalo que engrosan los bolsillos de personas que nada tienen que ver con su producción, y corrompen a muchos que se debaten entre la disyuntiva de “comer o no comer”.

No sería mejor que tales ganancias  fueran a parar a manos del presupuesto estatal o de los trabajadores del propio establecimiento confitero, donde bien se pudiera planificar una cifra de producción destinada a los niños y otros vecinos de esta comarca. ¿Me pregunto qué hace falta para logarlo: un congreso, una Ley del Parlamento,…o una mentalidad práctica y en concordancia con los cambios ponderados por estos días…?

Hasta cuándo se consumirán aquí las galletas compradas en el tren Morón-Camagüey, o las traídas de  aquella cabecera en cantidades comercializables  por terceras personas…

Aún con lo dicho hasta aquí, considero que soy parco al hablar sobre un tema que indigna y exaspera a bastantes pobladores del territorio. Si quedara duda, que alguien  con capacidad de determinación se interese por investigar  cuánto duele en Florida una fábrica que nada, o casi nada, favorece a sus residentes.

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